sábado, 8 de noviembre de 2008

Tras el Satánico

Primero llegaron por decenas, luego por centenas y finalmente por miles. Cuando el cielo ya se había obscurecido, pude ser testigo del éxodo que comenzaba en el Metro, seguía en la ESEF, rodeaba el Palacio de los Deportes y finalmente caía a la Peraltada del Hermanos Rodríguez.


Poco a poco el Foro Sol recibió a estos miles de seguidores de una de las bandas más significativas de la música en español, esos argentinos que se han vuelto compañeros de fiesta, de amor y de desamor.

Fueron años de espera, de buscar en otros ritmos algo que pudiera llenar ese vacío de ritmo, de pasión, de magia. No había que esperar más, era 5 de noviembre y acudimos al llamado.

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Los dos conciertos de LFC en México superaron, por muchos, mis expectativas. Al primero fui gracias a la invitación de la Blue. Así en el área de prensa (OCESA solo tiene Prensa en el primer concierto, nunca en todos) pude ver el regreso del León del Ritmo.

Ahí, Nayeli y Dalila hicieron que los recuerdos de nuestras fiestas de la Septién vinieran con cada canción. El set list ya lo conocen y sobra decir que con mí amada Blue siempre me la paso increíble.


Fueron 30 rolitas las que tocaron, algo que muy pocos hacen actualmente. A la salida, pude ver una de las estupideces más grandes de los organizadores, quienes obligan a que la gran masa que sale del concierto se ‘apachurre’ y quede sobre el peligroso camino de los automóviles.

Cuando presumía que había visto el mejor concierto del año, se presentó el del 6. La fiesta comenzó desde la tarde, cuando me quedé de ver con la Karenbeu (a quienes los lectores asiduos ya deben de conocer), quien resultó ganadora del concurso del McCoyStock.

Karenbeu es una de mis hermanas de no sangre y además una de las personas que más saben de música en el mundo mundial (finalmente a eso se dedica). Es realmente increíble lo que uno aprende con ella y sé con nadie me la hubiera pasado así.


Ahí, en el sagrado campo del Foro, en pleno montículo, me encontré con la guapa Rougite, quien iba con el buen Oscar, a quien no veía desde hace como ocho años (creo), y --a unos metros--, con mi hermano, Gisela y compañía.

El set list fue casi idéntico al del primer día (cambiaron Should I Stay por una de las rolas del proyecto de Flavio, quien estuvo acompañado en la batería por su hijo, un pibe de 11 años).

La noche fue especial, en un escenario que siempre me dará más emociones, pues fue ahí donde jugué por última vez el deporte más bello del mundo, donde me robé la segunda base por última vez y donde pegué mi último hit.

Es por ello que encierra más simbolismo que si fuera en el Auditorio, o en el Palacio.

LFC, además de ser excelentes músicos y crear auténticas obras de arte, tienen algunas de las letras más hermosas del mundo. Cada una despertaba un recuerdo, un mensaje especial y directo. Canté para muchas personas que no estaban ahí y que han sido fundamentales en mi vida.

El silencio se convirtió en carnaval y me di cuenta que la vida es para gozarla, es para vivirla mejor.

*Cómo regalo, les dejo este videín que tomé mientras esperábamos a un cuate de Karenbeu para entrar al After, sin más comentario que el de: Que mala peda weeee...

El McCoy, quien pensó en vos… no en una, ni en dos, sino en muchas canciones

3 comentarios:

la valedora dijo...

gran gran gran concierto... yo fui al segundo y me la pase increible, baile como desquiciada, perdi un zapato luego lo reencontre y termine con uno que otro moreton

Adrianirris dijo...

Que chidooooo!!! ahora la envidia me corroe a mi!, como a la tocaya!!!!, jaja, pero ni modo... De todos modos te mando un abrazo y espero ansiosa esta semana... jaja.

Unknown dijo...

Hola Mac, que padre que tuviste la opotunidad de estar en esos dos conciertos, moria por ir, pero por cuestiones de trabajo me fue imposible, tu sabes??, me choca que los conciertos los hagan entre semana... ni modo, besos y abrazos!!