jueves, 20 de septiembre de 2007

El mayor logro

Cuando me preguntan cuál ha sido mi mayor logro en los 10 años que tengo trabajando en el oficio de reportero, no dudo ni un segundo en contestar. Quienes me conocen podrán pensar que fue cubriendo automovilismo, en los Juegos Olímpicos o en el beisbol. Nada cercano y vaya que, afortunadamente, he tenido algunos hits.
La historia me gusta por todo lo que encierra, porque no sólo fue un toque de suerte, sino que de verdad lo trabajé. Aunque me ahorraré los detalles que hacen la historia en si, para pasar al resultado.
Javier Sotomayor no da exclusivas; cita a conferencias, pero exclusivas, jamás. O al menos hasta ese día. La exclusiva que me otorgó por más de dos horas es, sin duda, lo mejor que he hecho.
A partir de entonces el cubano me permitió acompañarle en una semana de entrenamientos, hasta verlo volar 2.31 metros para llevarse mil dólares de premio. Recuerdo aquella tarde soleada. Soto, como me pidió llamarlo tras leer la entrevista que redacté, caminó en medio del tartán y esquivó a una veintena de periodistas que le rogaban dos palabras para llegar frente a mí, saludar y comenzar a platicar con quien esto escribe.
Eso me hizo darme cuenta que este oficio es mágico. Mientras la gente ‘normal’ mira y admira a los deportistas, yo conozco al ser humano detrás de la figura.
Compartir carretera con pilotos profesionales, ir de compras con un campeón mundial de pentatlón, comer una torta con el máximo boxeador olímpico, comer helado con las campeonas mundiales de Softbol, jugar golf con un beisbolista de Grandes Ligas, ir a cenar con una esgrimista, eso no te lo da ningún otro oficio.
Son ya 10 años de pegarle a la tecla y, totalmente consiente de mis palabras, puedo decir que el periodismo me ha dado las mayores satisfacciones de mi vida, tanto profesionales, como personales.


McCoy, quien aunque incursione en muchos oficios, siempre regresa a la sagrada labor de informar.

No hay comentarios: